
El
estado del arte de la tecnovigilancia en Brasil y algunas propuestas
para su desarrollo
Evelinda Trindade (Consultora de la Gerencia General
de Seguridad Sanitaria de Productos de Salud Después de la
Comercialización - Anvisa, 2001)
El control
sanitario del comercio de drogas, medicamentos, insumos farmacéuticos
y productos para la salud, en todo el territorio nacional, se
rige por la LEY - 6360 de 1976. Las disposiciones de esta ley
abarcan todas las unidades de Brasil, en lo referente a los conceptos,
definiciones y responsabilidad técnica. Según esta
ley, sólo se pueden comercializar en Brasil los productos
que obedezcan a los patrones de calidad oficialmente reconocidos.
La propuesta
de garantía de calidad, especialmente con relación
al efecto y seguridad, también fue reiterada como un derecho
de todo ciudadano, por la Constitución de 1988 y por el
Código de Defensa del Consumidor, Ley nº 8078, del
11 de septiembre de 1990.
La responsabilidad
central de la Vigilancia Sanitaria también fue reafirmada
en la Ley 9782, Ley que creó la Agencia Nacional de Vigilancia
Sanitaria ANVISA, con el propósito de estabilizar el sector
técnico, creando condiciones de desarrollo de programas
de apoyo científico para la descentralización de
acciones de inspección y fiscalización a los estados
y municipios de Brasil.
A partir de
un sistema sólido de control de "registro", contrato
de la empresa con la sociedad para fines de comercializar sus
productos, la ANVISA adquiere datos de eficacia (efecto observado
en estudios clínicos controlados) y seguridad (evaluación
de los riesgos) de los productos aprobados. Esta "línea
de base" permite que los varios actores del sistema de salud
controlen los productos que pueden comprar, incorporar y usar
dentro de Brasil. Esta información también permite
conocer las características técnicas, vida útil,
determinación de dimensiones, modo de uso, indicaciones
para las que el registro fue aprobado, mantenimiento y precauciones
exigidas, así como los riesgos conocidos que no se pudieron
mitigar en el modelo específico del producto. Estas informaciones
están sirviendo, de forma progresiva, para el desarrollo
del Sistema de Informaciones de Vigilancia Sanitaria SIVS. La
piedra fundamental del SIVS para la Tecnovigilancia, SIVS-TV,
es la nomenclatura estandarizada de los productos para uso en
salud. Este proyecto de desarrollo de la nomenclatura se encuentra
en gestión en la ANVISA, ya consensuado con varios científicos
y académicos de reconocido saber en el área, para
el desarrollo de los módulos de productos para la salud
y kits de diagnóstico.
La migración
de las bases de datos de registros aprobados e inscritos de empresas
autorizadas a comercializar productos para la salud, también
se está realizando en ANVISA progresivamente.
Estos progresos
permitirán sistematizar y agregar en una misma plataforma
las "quejas" sobre productos, las numerosas medidas
para mejorar la calidad de estos productos, acciones correctivas
y preventivas adoptadas, así como diseminar estas informaciones
de forma más efectiva y ágil a los interesados.
La dinámica de evolución de los conocimientos requiere
de un equipo sólo para el mantenimiento actualizado de
esta información, investigación validación
e incorporación de conocimientos en el SIVS-TV. Para ese
fin, ANVISA ya está formando un equipo médicos,
ingenieros clínicos, enfermeros y administradores. Este
equipo tendrá la asesoría de científicos
de reconocido saber pertinente a las varias disciplinas del conocimiento.
La representación de los varios actores también
estará asegurada, especialmente representantes del Sistema
de Metrología Nacional y los varios órganos de defensa
de consumidores de Brasil.
En ANVISA
hay dos puertas de entrada de información sobre la tecnovigilancia;
la "oidoría", que recibe las quejas voluntarias
de los usuarios, y la Unidad de Tecnovigilancia, que recibe los
informes obligatorios de los profesionales, de los establecimientos
de salud y de fabricantes. Esta estructura se está desarrollando
para agilizar la interacción con los varios actores y asegurar
el seguimiento de la calidad de los productos comercializados
en Brasil.
La Unidad
de Tecovigilancia también tiene la responsabilidad de asegurar
las comunicaciones con sus congéneres internacionales,
compilar los relatos de los eventos adversos graves ocurridos
en las demás jurisdicciones con los productos comercializados
en Brasil y actuar en consecuencia.
En el nivel
local, los estados y municipios, sus Vigilancias Sanitarias, sus
establecimientos de salud y varios académicos de reconocido
saber ya están realizando las acciones de tecnovigilancia
más variadas, tales como la retirada de productos 'problemáticos',
no comprar de fabricantes que no den asistencia técnica
suficiente o en el tiempo requerido, confrontar fabricantes con
productos 'problemáticos', solicitar información
y capacitación adecuada en la compra de productos, estudios
de revisión de efectividad (efecto observado en el uso
de rutina), de seguridad (estudios sobre eventos adversos cuantificados,
pruebas de calibración evaluados, pruebas académicas
sobre mantenimiento preventivo) e incluso de costo-eficacia.
Aunque todo
eso forma parte de los derechos básicos del consumidor,
estas acciones no siempre son fáciles o tienen éxito.
Las tensiones entre los intereses y conocimientos de los varios
actores no siempre es simétrica. Además, como estas
acciones/relaciones no quedan documentadas en un sistema común
a todos los actores, estas negociaciones deben ser recomenzadas
desde el punto cero, cada vez, con cada actor. Un ejemplo clásico
son las varias evaluaciones comprensivas, que incluyen comparaciones
agotadoras de las diversas marcas alternativas de un producto
determinado para comprarse; los análisis de las licitaciones,
que producen trabajos descriptivos detallados pero que no son
sistematizados.
De esta forma,
cada actor, muchas veces otros empleados del mismo establecimiento,
deben duplicar este esfuerzo que no fue publicado. El SIVS-TV
puede ayudar en la sistematización y diseminación
de estas informaciones, ayudar en la actualización de los
conocimientos sobre los productos y las empresas autorizadas a
comercializar en Brasil.
Además,
conociendo la realidad de estas tensiones en las negociaciones,
la ANVISA se propone también a apoyar jurídicamente
a los actores del sistema para que las tensiones sean negociadas
con una simetría mayor. La Unidad de tecnovigilancia encamina
las solicitudes pertinentes al Procurador de ANVISA, que es el
responsable de corresponderse con los actores y apoyar estas negociaciones
buscando soluciones constructivas para todos los actores. En la
ausencia de una resolución del conflicto, el procurador
de ANVISA involucra al Ministerio Público para imponer
acciones correctivas apropiadas. La Unidad de Tecnovigilancia
acompaña el dossier y documenta las soluciones en el SIVS-TV
para referencia.
Del lado de
los fabricantes también hay intereses visibles en el desarrollo
actual del SIVS-TV, pues la transparencia de las informaciones
sobre sus productos también sirve como vitrina de su calidad.
Los varios
actores del sistema de salud de Brasil se están aliando
para reducir la duplicación de los esfuerzos y optimizar
los escasos recursos técnicos, humanos y financieros actualmente
disponibles. La Tecnovigilancia no es responsabilidad de una división
o grupo de personas, sino un compromiso social de todos los actores
con el derecho básico del ciudadano a la salud y con la
defensa de los consumidores.
El crecimiento
y sistematización de la Tecnovigilancia en Brasil no puede
parar; todavía hay necesidad de mucha mano de obra capacitada
y de actualización continua para todos los profesionales
de salud. Se necesita una carrera oficializada de vigilancia sanitaria
y salarios atractivos para que los profesionales tengan condiciones
y motivación para crecer, estudiando mucho para seguir
de cerca la dinámica intensa de los nuevos conocimientos
que se están generando.
Además,
Como los estudios clínicos sobre productos "correlacionados"
para la salud todavía son insuficientes en número,
hay necesidad de alianzas para el desarrollo de estas pruebas
de efecto y seguridad, que serán necesarias para llenar
las varias lagunas de protección del usuario, así
como de justificativa /apoyo legal para la concesión de
registro en/para ANVISA. También, el desarrollo y la actualización
de nuestros laboratorios requiere de inversiones. Al probar productos
innovadores, los científicos y técnicos necesitan
una formación adecuada, nuevos instrumentos convenientes
y referencias científicas y normativas actualizadas. Estas
experiencias también generan ideas nuevas y nuevos desarrollos
en conocimientos y aplicaciones. La mayor participación
de estos exponentes científicos en los foros internacionales
de normalización (por ejemplo, ISO, IEC, entre otros),
y la consecuente divulgación y consulta sobre los contenidos
que están en negociación a los actores pertinentes,
también evita que nos veamos obligados a aceptar los que
los demás países hayan consensuado.
Otro campo
que necesita mucha inversión en Brasil es el de seguimiento
de los estudios de materiales y nuevas tecnologías en Brasil.
Varias ideas originales se han desarrollado hasta un cierto nivel
de prueba de efecto y seguridad, faltando también caminos
para la efectiva diseminación del conocimiento. Varios
productos nacionales muy prometedores necesitan el estímulo
apropiado dentro y fuera de nuestro sistema de salud. La cultura
"oral" de Brasil necesita una cierta transformación,
y el SIVS sin duda va a desempeñar un papel importante
en dicho desarrollo. El mercado de productos para la salud, de
origen nacional, ha disminuido de forma importante en las últimas
décadas. La tecnovigilancia de los productos nacionales,
estudiando su calidad y asegurando acciones constructivas, puede
ayudar a mantener un cierto grado de soberanía en este
aspecto.
Aunque la
palabra tecnovigilancia sea un neologismo, las acciones de control
de calidad de los productos se han hecho en número creciente
y han sido practicadas por todos los actores del sistema de salud
y usuarios. La responsabilidad del Sistema Nacional de Vigilancia
Sanitaria y sus acciones efectivas debidamente documentadas deben
mostrar caminos y ejemplos a los demás actores del sistema
para que podamos rendir cuentas a los ciudadanos de Brasil y mostrar
que hemos cumplido la misión de promover y proteger "nuestra"
salud.
Dentro del
proyecto de ampliación de la vigilancia sanitaria en hospitales
habrá actividades en conjunto con las unidades de Farmacovigilancia,
Control de la Infección Hospitalaria y Hemovigilancia.
A continuación,
un resumen de las actividades en curso efectuadas por la Unidad
de Tecnovigilancia en ANVISA:
1. Crear una
red de médicos centinelas para la vigilancia de prótesis
implantadas
2. Analizar datos del sistema de las internaciones hospitalarias
para la vigilancia de prótesis implantadas
3. Capacitar a la industria nacional para la notificación
de incidentes
4. Fomentar estudios epidemiológicos que involucran productos
para la salud
5. Traducir y estandarizar la nomenclatura de productos para la
salud
6. Crear un diccionario interactivo para evitar errores en la
codificación de productos en el sistema de información
7. Monitorear actividades internacionales de tecnovigilancia
8. Rever la literatura científica en el momento de registro
de nuevos productos
9. participar en la revisión y creación de disposiciones
ministeriales y normas técnicas para el registro de productos
para la salud.
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