
Las actividades
conectadas con la vigilancia sanitaria fueron estructuradas en
los siglos XVIII y XIX para evitar la propagación de enfermedades
en las agrupaciones urbanas que estaban surgiendo. La ejecución
de esta actividad exclusiva del Estado, por medio de la policía
sanitaria, tenía por objeto observar el ejercicio de ciertas
actividades profesionales, cohibir la charlatanería, fiscalizar
embarcaciones y áreas de comercio de alimentos.
A fines del
siglo XIX hubo una reestructuración de la vigilancia sanitaria
impulsada por los descubrimientos en los campos de la bacteriología
y terapéutico, en los períodos que incluyen la I
y la II Grandes Guerras. Después de la II Guerra Mundial,
con el crecimiento económico, los movimientos de reorientación
administrativa ampliaron las atribuciones de la vigilancia sanitaria
en el mismo ritmo en que la base productiva del País fue
construida, y dieron realce a la planificación centralizada
y a la participación intensiva de la administración
pública en el esfuerzo desarrollista.
A partir de
la década de los ochenta, la creciente participación
popular y de entidades representativas de diversos segmentos de
la sociedad en el proceso político modelaron la concepción
vigente de vigilancia sanitaria, integrando, según el precepto
constitucional, el complejo de actividades concebidas para que
el Estado cumpla su papel de guardia de los derechos del consumidor
y proveedor de las condiciones de salud de la población.
FUENTE:
EDUARDO, Maria Bernadete de Paula y de MIRANDA, Isaura Cristina
S. De Miranda (colaboradora). Salud & Ciudadanía -
Vigilancia Sanitaria. P. 3 Instituto para el Desarrollo de la
Salud - IDS, Núcleo de Asistencia Médico-Hospitalaria
- NAMH/FSP y Banco Itaú. São Paulo, 1998.
|